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Son dos conceptos que es necesario diferenciar porque no son lo mismo. Por un lado, la irradiación sucede al someterse a radiaciones ionizantes. Puede evitarse o atenuarse aplicando las medidas básicas de la protección radiológica: distancia, tiempo y blindaje.
Por otro lado, la contaminación es la presencia indeseada de sustancias radiactivas en la superficie o en el interior del organismo y puede ser de dos tipos: interna y externa.
La contaminación interna se produce por inhalación, ingestión o incorporación al organismo a través de heridas. En este caso, las sustancias radiactivas se comportan en el interior del organismo como fuentes de radiación, es decir, producen irradiación de los tejidos u órganos en los que se depositan, provocando distintos efectos que dependerán del órgano o tejido al que irradien y del tiempo que permanezcan en el organismo.
Es importante el uso de mascarillas, filtros o incluso equipos de respiración asistida cuando se manipulan sustancias radiactivas. Además, en las instalaciones en que se trabaja con material radiactivo, está totalmente prohibido comer y beber.
La contaminación externa se produce cuando las sustancias radiactivas se depositan sobre la piel. Deben eliminarse antes de que se produzca una contaminación interna. Para eliminar esta contaminación, hay que lavar la superficie contaminada. Además, para evitar que ocurra una contaminación, es necesario el uso de guantes y ropa desechable.
